




Otra ración de críticas. Esta vez sobre el estado de algunos inmuebles abandonados en el centro de la ciudad. Otra vez desde este pequeño altavoz al mundo con el que pretendo despertar conciencias antes de que sea demasiado tarde y nos convirtamos en otro pueblo abandonado y envejecido de esta decadente tierra nuestra.
Quiero llevaros las imágenes que tanto me preocupan y que consiguen que la calidad de vida, que se obtiene paseando por las silenciosas y tranquilas calles de la villa, se perturbe.
Más de una vez y en más de una entrada he tratado la desidia del Ayuntamiento y de los propietarios de dichos edificios que se encuentran en parcial o total ruina y son candidatos a ser demolidos. No hay sino recordar los artículos “Al ladito de la catedral I y II” (días 14 y 18 de octubre de 2009), ”Impacto visual” (día 1 de octubre del 2009) y “Invasión de palomas” (entrada con la que se inauguró este blog allá por septiembre del mismo 2009. Ya me referí al estado de algunos de estos inmuebles que deterioran tanto la imagen de nuestra ciudad, aparte del peligro que conlleva un edificio e tal estado. Es verdad que no todos están en calles transitadas y apenas pasa gente (como el caso de la estrecha calle “de la Estacadilla”, que comunica el seminario con la Puerta de Sancti Spiritus. «Por allí todo lo más que pasa son algún que otro viejo (el riesgo es mínimo –pensaran nuestros políticos–). De momento no hay que tomar medidas…»
La cosa debería cambiar según esta manera tan especial de pensar en sitios como la concurrida calle Toro. Ésa sí que está bien transitada (especial por las noches y en fiestas). Pues bien, en uno de sus inmuebles pueden verse, literalmente suspendidos los balcones, arruinados, sujetos apenas por las oxidadas barandas… Otro tanto ocurre con las ventanas del piso inferior, rotas y descompuestas. Pero aún así los jóvenes utilizan sus desvencijados alféizares para poner los alargados vasos de tubo cuando están de marcha.
Bueno; si algún día se caen, obligaremos entonces al propietario a hacerse cargo… Pero mientras no se caiga, dejamos que esa imagen que ensucia las calles continúe. ¿Tan difícil es obligar a restaurar o demoler lo que solo es nido de suciedad y ratas? ¿O es que pertenecen estos inmuebles a gente intocable (de la que en nuestro pueblo todavía hay)? Porque estoy segura de que si yo, pobre ciudadana de tercera, tuviese un inmueble o varios en ese estado, ya se me hubiese conminado a repararlo o a proteger a los viandantes de su posible derrumbe.
No me gustaría que llegase el día en que hubiese que reclamarle al Ayuntamiento su responsabilidad subsidiaria ante una desgracia, tantas veces anunciada. Así que, por favor, hagan algo.
Aprovecho, por otro lado, esta entrada para desearos a todos un Feliz Carnaval e invitaros a reencontrarnos en este espacio el Miércoles de Ceniza.




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